4.9.11

Un extraño de pelo largo ...


Ya antes lo había visto, sus lugares mas recurrentes eran casi los míos, no le había prestado tanta atención ha cuando lo vi ese día en la misma sala que estaba yo, ahí es cuando me di cuenta que ya le había visto por ahí, que ya sabia de él, pero nunca tuve la oportunidad de intercambiar palabras.
Era muy flaco, hasta parecía el personaje de “la vaca y el pollito”, el “pollito deshuesado”en mis épocas de niño admiraba tal dibujo, claro uno va creciendo pero le van quedando esas marcas, esas tendencias de niñez que uno tenia.
Su pelo era negro de esos que no se ven muy seguido y que ninguna tinta puede llegar a ese extremo de negro, se le veía un pelo muy voluptuoso, pero el se lo ataba, al estilo de novia tradicional, con su propio moño, que vaya a saber uno con que lo sostenía, era extraño, creo que todos al verlo nos preguntábamos de que manera sujetaba todo ese pelo, porque además era largo, yo creo que le llegaba hasta la cadera, muy impresionante.
Nunca le habría hablado, hasta que en momentos cuando lo escuchaba, se sentía coherente, seguramente no era cualquier mancha en una cebra, esta mancha era destacada, considero que así lo era para los demás, sobre todo el que mas se destacaba entre los que concurríamos, ya que levantaba varios sentimientos, tales como de admiración, como de no simpático.
Yo siempre marque cierta presencia a todos lados donde iba, porque de alguna forma me hago notar, considero que si me rió todos se enteran, porque son carcajadas que terminan con lágrimas que van bajando por mi mejilla, pero siempre desde niño me caractericé por llorar mientras me rió, no se si es porque realmente sale de adentro o en su defecto una causa de tanta risa, pero algo que se es que cuando me rió lo hago desde el alma, y no hago cumplidos como personas que si lo hacen.
Resulta que el era uno de los mas inteligentes, cuando se paraba delante de todos, lo hacia de una forma tan pero tan seguro, que en sus momento pensé que tenia tal vez la suerte de pararse en un escenario y poder orar sin temblarle la voz, cosa que yo si me comparo, hasta largaría las lagrimas pero esta vez de vergüenza.
Su forma de vestirse era formal, creo que el mas que nadie estaba ahí para encontrar lo que fue a buscar. Con el tiempo lo fuimos conociendo y mas yo porque me fui juntando con el grupo que el se juntaba, así que poco a poco, fui escuchando los diálogos que tenia con otros y los cuales luego de días yo fui siendo protagonista de esas conversaciones.
No era mi amigo, ni tendía a hacerlo, solo que nos unía algo en común, de ahí si surgía cordialidad, es cierto yo tenia exceso de hablar y el de escribir, el hablaba lo justo, era muy calmo. Ahí me destacaba yo de ser hiperactivo.
En semanas todo el grupo se estimaba, se reían, se compartía, creo que los últimos tiempos fueron buenos, para la unión de todos. Sobre todo cuando lloraban algunas personas, ahí íbamos  todos a alentar: “vamos quien no ha llorado”, “vamos que se puede”,… fueron algunas de las frases que se decían para ayudar al otro cuando se desanimaba, o no soportaba la presión.
El tenia mucha compasión pero tenia actitudes de liderazgo, es gracioso que el destino nunca nos junto para hacer un trabajo en grupo, es como si el destino supiera perfectamente las peleas de perros y gatos que podríamos haber tenido por llevar la razón.
Supe cosas de su vida las cuales no vienen al caso contarlas, no estoy listo para ser un profesional en el cargo de escritor, solo que realmente me gusta recordar personas.
Un viernes se hizo “el día”, el día de la despedida, era el momento en que uno se dio cuenta de todo lo que vivió los momentos compartidos se hicieron cenizas en ese momento,  solo quedaba todo en nuestra memoria. Ahí es cuando me di cuenta que a veces soy bastante frió para algunas cosas y que no siempre aprovecho el momento de alimentarme de esas personas que me rodean por un corto tiempo.
Así que llego el momento de la devolución, el momento de los saludos, el momento de ya nos volveremos a ver, obviamente termino como todo ciclo de enseñanza con una “mini fiesta”, una despedida de la cual pocos se subieron a la salida de “por ahí”.
El muchacho de moño, había causado mas simpatía aun en mi como en los demás, ya lo cual su caja de vino en su brazo lo hacia mucho mas gracioso. Fotos, risas, abrazos, muchas cosas mas rodearon esa despedida, confesiones las cuales nadie se podría imaginar del otro. Por un momento, jóvenes veinteañeros, de “diferente” lugares y mundos de vivencias, se juntaron a derrochar alegría.
Aun conservo todas esas bromas que hacíamos tanto en el aula como en los tiempos libres, en esos tiempos conocí mucho de este chico, sobre todo su ideología alucinógena, que compartía con los demás, a veces creemos que somos dueños del mundo, y siempre caemos en la típica frase: “ a mi no me va a pasar”, es fácil cuando le toca al de al lado, pero todo llega en la vida, en algún momento el de al lado estará viendo como te pasa a vos, lo que ayer le pasaba a el.
Así que después de tanto tiempo, cuando surgían reuniones el ya no estaba, me causaba mucha intriga ver a todos menos a el, siempre me destaque por preguntón, nunca me calle lo que pensaba, así que tuve que preguntar por el  a mis superiores, lo cual generaban la duda de saber si alguien de nosotros sabia de ese misterioso chico de pelo atado en forma de moño, lo cual todos callaron, solo se sentía un silencio mas que incomodo, un silencio frió, pero el escalofrió peor fue cuando nos contaron de su paradero, el ya no seria el mismo, el ya no volvería a estar entre nosotros, ni siquiera tendrá la vida que siempre tuvo, la mancha de la cebra se extendió por todo su cuerpo, la cebra seria discriminada ante las demás. Porque esos somos al fin y al cabo en esta sociedad, donde se premian a los malos y condenan a los buenos, donde el tonto es más fácil de manejar, en este mundo que es causante de algunas cosas, en este mundo de discriminación, en este mundo el chico de moño dejo de ser el, porque se dejo atrapar por un sistema que tanto detestaba. Ya no se nada de el, el tampoco sabe nada de sí mismo, solo queda la imaginación de cada uno en pensar en donde quedo ese chico filosófico, atrevido y tranquilo a la vez.
Lo ultimo que escuche es que ya no tenia pelo, lo cual no me podría imaginar como sería el sin su cabellera, pero todo queda en la memoria de cada uno, y uno elige como querer recordar a las personas.


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