El calor humano, es como la vitamina diaria necesaria para vivir, que haríamos, que seria del pájaro sin su nido, que seria del agua sin los peces, de los pulmones sin aire. Es lo más extenso que un humano desearía tener a su lado, ese calor humano.
Las caricias, las intuiciones, las miradas, el tocarte, el tocarme, todo aquello que solo se entienden de a dos. Pues tu calor es como un delicioso vino que al ser destapado lo degusto en una copa, lo cual mojan mis labios de placer, tanto como tu mojas mi piel con tu lengua. Ese calor que tanto he buscado y otros me han quitado. Cuidado que el calor no es malo, tan solo deben ser dados en cuotas para no derramar la llama completa, la idea es mantener el fuego. Ese fuego que lo prendes cuando un invierno me devora una lágrima.
La idea es que cuando prendas la vela, consigas otra antes que esta primera se apague, la idea original, es que mantengas ese calor estando lejos, aun que estés a millas de distancia.
La idea es que no me abandones tu calor, que no me abandones tú.
Hay demasiados calores humanos por el mundo, pero hoy necesito del único calor, ese tan solo tuyo.
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