25.5.14

Subir

Estaba a diez minutos de irme esa noche, cuando la luna dijo quédate,
por un momento pensé que me había iluminado, pero nada es iluminado, mas
que el deseo de volver a ser nosotros mismos, ese día decidí que quedarme
iba a ser una muy buena opción, pero porque no hay luchador que no haya aprendido
a caer, en tiempos de guerra los egos son los primeros que mueren.
Iba a viajar lejos, pero no me dejo, me dijo que no fuera tan lejos, y luego
se inclino pidiéndome disculpas, que jamas seria mi protector. En aquella época
mi soporte era yo mismo, tuve que caer, y arrastrándome me fui, hasta que me desmaye,
es cierto que lejos no me fui pero era bastante lejos para que nadie me encontrara.
Días ausentes siguieron, nubes, días soleados, sin afecto, sin reconocimiento.
Esa persona era la misma que se levanto para seguir y a desenvolverse al peligro,
cuando mire hacia atrás reí, aún sabiendo que quería volver. Dicen que
uno se empeña por querer seguir en el pasado, porque no es fácil desprenderse.
No vivo para hacerlo perfecto, ni vivo para especular entre los demás.
Las personas tienen lo particular que nunca sabemos que es lo que pueden estar pensando
mas allá de sus acciones, la duda es el miedo mas grande del humano. El miedo
es lo que nos paraliza, y nos angustia. La angustia es quien nos destruye, pues si
hay algo de lo cierto en esas frases ridículas, es que no somos nada.


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