16.2.13

Al fin

Tuve que mudarme de ese sitio, lo único que hacia era recordarlo, recordar la lluvia mojada en mi piel, su sutil caricia a las mañanas, las trampas de ratones y la copa rota. Un día de esos turbios fui a golpearle la puerta, ya no estaba solo quedaban sus huesos hechos polvos, los junte y luego los tire al viento, porque al final el viento es aquel que respiro parar vivir.

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